lunes, 27 de noviembre de 2017

LCP Cap. 67: EL REGRESO DE LOS GUERREROS MORANI


Lengwesi volvió a su aldea donde le esperaban todos sus habitantes. El regreso del grupo de nuevos morani se vive en los enkang maasais de forma muy festiva y, al mismo tiempo, con gran sosiego y tranquilidad para aquellas familias que ven volver a sus hijos, así como tristeza y congoja en aquellas otras que saben que alguno de sus miembros ha perdido la vida en el encuentro con el gran rey de la sabana, con simba, el león.


Pero, ¿cómo es posible que la familia sepa, antes de que lleguen los morani, que su familiar ha fallecido? ¿Cómo es posible que los maasais sepan, no actualmente que existen los móviles, sino antes, cuando eran ellos solos, sin tecnología superior a la madera o al metal, metal que por otro lado era considerado impuro, cómo era posible que supieran, antes de que llegarán los morani, si alguno de ellos había muerto en el lance de caza?


Pues bien. Los maasais se guiaban por algo mucho más sencillo que las ondas electromagnéticas de nuestros móviles. Los maasais usaban algo que al ser humano del primer mundo, de nuestras abarrotadas ciudades, algo que a usted y a mí se nos está atrofiando. Utilizaban sus sentidos. Y dentro de sus sentidos el que, quizá, más importante ha sido para el ser humano, desde antes de descender de la copa de los árboles. La vista.


Si la partida de caza ha tenido éxito, un éxito completo, total, los morani se acercarán al poblado maasai portando la cabeza y la piel del león. La cabeza sobre una lanza, enarbolándola como si se tratara de una enseña. La piel la portará otro morani, otro de los guerreros maasai que haya protagonizado el episodio de la lucha contra la fiera salvaje. Pero una de las señales más importantes que suele ver con ansiedad el vigía que observa la llegada del grupo de nuevos morani es la forma en que se acercan al enkang.


Si el grupo de jóvenes guerreros se acercan al poblado en línea recta, en fila india, una sonrisa se dibujará en la faz del vigía que les está observando desde lejos. El grupo ha salido no solamente exitoso, sino que, además, no ha sufrido ninguna baja. Pero, sin embargo, si la faz del vigía se entristece al ver llegar al grupo, es porque estos se acercan haciendo una maniobra de zig-zag, como si se tratara de un destacamento militar durante unos ejercicios de instrucción, o en una avanzadilla. Esta manera de acercarse al enkang les señala la mala noticia. Podrán haber vencido al gran rey de la sabana, a su gran competidor, a su gran enemigo, a aquel que les roba de cuando en cuando alguna res. Pero en el trance de la lucha con simba, con el león, han perdido a uno, o a varios, de sus queridos muchachos, de sus jóvenes guerreros, de sus nuevos morani.


Eso es lo que ocurrió con la partida de Lengwesi cuando llegó al enkang. Fueron recibidos con gran júbilo. ¡Habían vencido a su gran enemigo! ¡Al león! Pero el rey se había cobrado su tributo. Y dos de los jóvenes de la partida habían quedado tendidos en la tierra de la sabana, en la lucha contra la fiera. Ello hizo que la celebración no fuera tan intensa como en un primer momento se había pensado. Las familias de aquellos que habían fallecido en el combate rompieron a llorar, y prepararon los duelos, mientras el resto del poblado se dispuso a celebrar esa noche el triunfo del hombre sobre la naturaleza salvaje, sobre el gran representante de ésta, el rey de la misma, simba, el león. 


sábado, 18 de noviembre de 2017

LA FIRMA MÁS BELLA


Esta vez la entrada está escrita a pecho descubierto. ¿A qué me refiero? A que lo hago sin guión previo, sin planificación, sin preparación alguna. Solamente a partir de los sentimientos, pensamientos y reflexiones que surgieron de la presentación que se realizó ayer de mi último libro publicado: "MI SUEÑO ES ÁFRICA".

Manuela Bravo, la dueña de la Librería Bravo, rodeada de los dos autores, Jesús Gallego y Cruz Gómez-Valades
En primer lugar, quiero agradecer a todas las personas que se acercaron a la Librería Bravo para poder escuchar sobre lo que iba mi libro. ¡Y más importante! Para comprarlo. No porque con esas humildes adquisiciones yo me vaya a hacer de oro. ¡Qué va! Estoy seguro que lo que redunde en mi beneficio me lo habré gastado, con creces, la próxima vez que tenga que llenar el depósito de mi automóvil.
El autor con una de sus familiares
Mi familia, mi mujer y mi hija, mis suegros y mis cuñados. Me han acompañado en las dos presentaciones. Han comprado los dos libros. Y he de decir que han sido lo suficientemente críticos con ellos, sin llegar a la "maldad" que se le atribuye a la familia política. Espero que este segundo les guste más, si cabe, que el primero, pues es muy distinto.
Colegas de letras
Una colega mía, y sin embargo amiga, que me dijo que no se lo iba a perder y, efectivamente, no se lo perdió. Este libro no se escribió nunca como una fábula. Por eso dije en la presentación del libro que el final me costó que fuera tal como es. Pero me alegra un montón que te guste. Y mi amiga María, ¡me gustará tanto que disfrutes con él! Así lo espero.
Compañeros de trabajo
Mis compañeras de trabajo, amigas, y con las que he compartido alegrías y desdichas del lugar dónde pasamos muchas horas de nuestras vidas. Patricia y Fe, Fe y Patricia, que tanto monta, monta tanto. Porque, aunque nuestros puestos de trabajo son diferentes, nuestras personas, que es lo que realmente importa, hacen que entre nosotros exista una amistad serena, enraizada y estable. El marido de Fe, al que sólo conozco de la anterior presentación, pero nos caímos bien con los primeros cruces de palabras, como suele ocurrir entre los hombres de bien. Y eso no es fácil hoy en día. Y las amigas de Fe. Siempre es agradable que alguien que no te conoce directamente te estime y te valore, y eso lo ves en ellas.
El autor con Gema
No pueden olvidárseme aquellos que recorrieron más de 70 km para ver mi presentación. Es una pareja estupenda, Gema y Valentín. Y tanto uno como otro están prestos a darme ideas para el desarrollo e interpretación de los personajes. Sus críticas me sirven siempre de contrapeso y siempre se puede sacar algo suculento de ellas. En el campo personal, creo que dice bastante el que se pegaran la "panzada" de viaje sólo para escuchar lo que yo podía decir de mi nuevo, no tanto, libro.

A todos ellos les deseo que disfruten con este pequeño libro de menos de 200 páginas, en donde se describen los momentos más cruciales, quizá, de la vida de una persona. Cuando llega el día en que la persona debe tomar la decisión de adonde quiere dirigir su vida. Y si quiere dirigirla él o dejar que la dirijan.

Pero si hay alguien que ha hecho especial esta firma, esta presentación de "MI SUEÑO ES ÁFRICA" en la Librería Bravo, ha sido una pequeña muchacha. Una niña de preciosos ojos azules, que cuando la ví, brotaban de ellos pequeños diamantes líquidos.
Yo ya estaba fuera, con los míos, preparándonos para marcharnos, cuando me llamaron.
-¡Jesús! ¡Por favor! ¡Qué queda aún una firma!
Por supuesto, volví a la librería. Había tiempo de sobra, y si alguien más quería mi firma, no iba a negársela. Pero cuando entré en el local, la escena que vi me llenó de ternura y de emoción.
La hija de la representante de la otra autora que presentaba conmigo el libro, que se llamaba Alejandra como después supe, estaba sollozando porque se había ido el autor sin firmarle el libro que deseaba tener para leer.
-No te preocupes, ahora mismo. ¿Cómo te llamas? -y ahí es cuando me dijo su nombre.
Y en ese momento me surgió la dedicatoria más bella de toda la noche. Esa dedicatoria queda entre ella y yo, y a quién ella la quiera enseñar.
Si con las vueltas que da internet, querida Alejandra, llegases a leer esta entrada, te digo:
-Gracias por poder firmarte aquel primer libro que escribí con 19 años. Ha sido todo un placer.

Queridos amigos, nos vemos en la red.

sábado, 11 de noviembre de 2017

LA INSPIRACIÓN o EL PORQUÉ HA PASADO TANTO TIEMPO

Las tentaciones de san Antonio. 1540, óleo sobre tabla. Pieter Coeckle Van Aelst


Cuando un blog lleva tanto tiempo parado como lleva éste suele ser debido a malas noticias. O bien el autor está enfermo, o bien el blog se ha cerrado, o simplemente el autor ha perdido la inspiración necesaria para seguir escribiendo las historias que correspondían al mismo.

No es mi caso. Mi caso es que no se daban las condiciones necesarias para que se pudiera seguir construyendo la historia que quería llevar a cabo. No tanto porque la inspiración no surgiera del mismo, no era eso. Suelo estar de acuerdo con lo que decía Picasso a un periodista cuando le preguntaba un día en una entrevista:

-Sr. Picasso, maestro. ¿Existe la inspiración?

Cuentan que cuando oyó la pregunta, Picasso sonrió socarronamente, pues ya tenía sus años, ya había vivido lo suficiente, y ya se habían mezclado en él el sentimiento andaluz de su nacimiento, el sentido catalán que adquirió en su estancia por aquellas tierras, y la luz del París que disfrutó a principios de siglo. Bueno, a lo que iba. A tamaña pregunta, la respuesta del genio de la pintura del s. XX fue muy sencilla.

-Claro que existe la inspiración. ¡Pero te tiene que pillar trabajando!

Y en todo este tiempo no he tenido ni un sólo momento para poderme poner seriamente sobre el teclado para poder hilvanar las historias que voy contando. Tanto las historias de los Maasais, como las de mi hija, que ya va camino de diez meses y me he saltado los nueve meses sin contar todos los avances que supusieron los nueve, tanto en el campo de la motricidad, como en el de la psicología, cognición e inteligencia y emotividad.

Quizá de ahora en adelante pueda conseguirlo y seguir escribiendo de forma más regular. Creo que aquellos que, me consta, seguían la historia de Lengwesi y Makutule, los dos niños, ya muchachos, maasais se merecen saber el final de la misma. He de decir que en algún momento me vi tentado de acabarla y pasar a una descripción somera de las tradiciones que nos quedan por vivir en el pueblo Maasai. Pero trataremos de seguir en la misma linea.

Por el momento, anunciar que ya está preparada la siguiente entrada de dicha historia y que saldrá en breve. Y que posiblemente, además de LA CULTURA DE LOS PUEBLOS, iniciaremos otra serie de relatos referidos a otros campos distintos, pero que seguirán teniendo como común denominador el título de dicho blog: culturayserenidad.blogspot.com.es. Y entre medias, puede ser que se reinicie o se retome, quién sabe la escritura de un nuevo libro. Todo ello, como decían antiguamente, si Dios quiere.

Escrito en el año de Nuestro Señor de 2017, a 11 de noviembre, en la festividad de San Martín

La Piedad. 1450, óleo sobre tabla. Roger Van Der Weyden